Por fin el otoño nos trae la tan esperada lluvia. Y con ella, cominezan a aflorar sus más codiciados frutos: Las setas.
Tras una semana de intensas lluvias, los GAMO nos vamos al campo.
La excusa, las setas.
Nuestro destino, Villares y su entorno.
El resultado, un maravilloso día de otoño, con sol, setas, bellísimos campos, comida campestre, alguna trialerilla y muy buena compañía.
Gente nueva nos acompaña, como Jose, primo de Juani y Carmen, compañera de Javier. Gente a la que nos mostramos como somos: Unos elementos con ganas de pasar un buen día en la naturaleza.
Nuestra primera incursión en el pinar en busca de níscalos, da pocos resultados. Un puñado de níscalos y muchas setas que desechamos con buen criterio.
Segundo intento en los prados en busca de la codiciada seta de cardo. Algo más fructífero, pero tambien escaso.
Se nos ha pasado la mañana volando y nos vamos al Savoy, en Las Minas a reponer. Unas cervecitas con buenos aperitivos -entre los que destacaré un exquisito hongo que cogió Maite, de un tamaño tal que dio para un buen aperitivo para los 9, y que nos asaron a la leña en el mesón- y, como el día está muy bueno, compramos tortillas y matanza de la que daremos buena cuenta en el Bornova al sol.
Tras los cafes e infusiones de rigor, ponemos rumbo a la Vega, lugar que me marcó este verano y que no he podido contener las ganas de compartir. Tras tres kilómetros de un camino muy divertido -y en momentos muy estrecho- llegamos al río de la Vega. Qué diferente del verano!!! Lleva un muy buen caudal de agua, y el otoño nos muestra sus mejores galas. Los chopos amarillos, los enebros con sus frutos. Y setas de chopo en número importante.
Damos un bonito paseo por ambos márgenes. Carmen se librará en el vadeo de bautizarse de milagro. El cuerpo de ingenieros hizo el puente con precariedad. La otra orilla es la que nos regalará con las setas. Y por fin el precioso puente, que hace las delicias de todos.
La tarde que se adormece,
parece un niño que el viento mece con su balada de otoño...Se va la tarde, y me deja la queja, que mañana será vieja, de una balada de otoño..." (JMSerrat)
Tras una semana de intensas lluvias, los GAMO nos vamos al campo.
La excusa, las setas.
Nuestro destino, Villares y su entorno.
El resultado, un maravilloso día de otoño, con sol, setas, bellísimos campos, comida campestre, alguna trialerilla y muy buena compañía.
Gente nueva nos acompaña, como Jose, primo de Juani y Carmen, compañera de Javier. Gente a la que nos mostramos como somos: Unos elementos con ganas de pasar un buen día en la naturaleza.
Nuestra primera incursión en el pinar en busca de níscalos, da pocos resultados. Un puñado de níscalos y muchas setas que desechamos con buen criterio.
Segundo intento en los prados en busca de la codiciada seta de cardo. Algo más fructífero, pero tambien escaso.
Se nos ha pasado la mañana volando y nos vamos al Savoy, en Las Minas a reponer. Unas cervecitas con buenos aperitivos -entre los que destacaré un exquisito hongo que cogió Maite, de un tamaño tal que dio para un buen aperitivo para los 9, y que nos asaron a la leña en el mesón- y, como el día está muy bueno, compramos tortillas y matanza de la que daremos buena cuenta en el Bornova al sol.
Tras los cafes e infusiones de rigor, ponemos rumbo a la Vega, lugar que me marcó este verano y que no he podido contener las ganas de compartir. Tras tres kilómetros de un camino muy divertido -y en momentos muy estrecho- llegamos al río de la Vega. Qué diferente del verano!!! Lleva un muy buen caudal de agua, y el otoño nos muestra sus mejores galas. Los chopos amarillos, los enebros con sus frutos. Y setas de chopo en número importante.
Damos un bonito paseo por ambos márgenes. Carmen se librará en el vadeo de bautizarse de milagro. El cuerpo de ingenieros hizo el puente con precariedad. La otra orilla es la que nos regalará con las setas. Y por fin el precioso puente, que hace las delicias de todos.
La tarde que se adormece,
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