Enormes tejos milenarios, escondidos en la frondosidad de bosques, se mezclan con robles, abedules, acebos, manzanos y cerezos y dan cobijo a osos, corzos y urogallos.
Esta espesura da paso a las brañas. Hermosos prados que en este mes de Mayo se tiñen de amarillo con la floración del narciso silvetre.
Bosques y prados están custodiados por las "cabanas". Típicas construcciones para el cobijo de los vaqueros en verano. Ahora convertidos en privilegiados lugares de descanso, donde se detiene el tiempo.
Las cimas, sobrevoladas por buitres y otras rapaces, se nos presentan cubiertas de nieve.
Los Lacianiegos conocen la comarca como "El Valle" y el Rey Alfonso x le otorgó la "carta puebla" y calificó la comarca como "El Valle de la libertad". Hoy todavía se respira esa libetad. Hablan el "patsuezo", una derivación del "bable" occidental, según unos; aquí se dice que es el dialecto principal del que deriva el bable.
Lo que sí os aseguro es que es una gente estupenda, curtidos por los montes...Y la mina. Hacen que te encuentres como en tu casa.No podéis perderos este rincón tan singular.
Podéis ver una "trilogía" de relatos de las rutas realizadas en la ECQUO-WEB
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