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...De cuyo nombre sí quiero acordarme...
Es Las Becerras.
Al norte de Cabañeros, junto al río Pusa; donde este se retuerce en un profundo cañón, que sirve de lecho a un pequeño embalse hay un lugar donde el silencio, en este primer día de otoño, es roto por el tronar de los venados. Es a últimos de septiembre cuando los claveros de los bosques se llenan con sonidos excitados. Se inicia la berrea y los machos de ciervo elevan sus corvas, bramando a los cuatro vientos. Luego, comenzarán las peleas por hacerse con un harén de hembras a quien transmitir los genes para generaciones venideras.
Y es en Las Becerras, donde una antigua casa forestal se ha visto transformada en un acogedor restaurante, donde Ricardo, Felisa y Rocío nos deleitan con un cocido, al más puro estilo de estos parajes, que no se si el viaje ha sido para deleitarmos con el clamor de la naturaleza, o para callar el clamor de nuestros estómagos.
Ya, por la tarde, qué mejor que un paseo por el cauce del Estena, ya introducidos en profundidad en el PN de Cabañeros. Nuevamente esel otoño el que ha querido regalarnos con una tarde típicamente otoñal. Y somos acompañados durante el corto paseo de unos 8 Km por una suave lluvia que hace que nos embriaguemos de los olores del otoño.
Un buen comienzo de esta bella estación.
Paseamos por Albarracín.Sus estrechas calles hacen que retrocedamos 1000 años en el tiempo. Nos dejamos arrastrar por esa sensación. Sus fachadas, sus tejados, sus artesonados de madera, sus calles empedradas nos hacen imaginar lo que pudo ser esta ciudad, en sus tres cuartas partes rodeada por el barranco infranqueable del Guadalaviar y el resto por su murralla.
En los pinares de Ródeno nos encontramos con unas caprichosas formaciones.
El ródeno es una arenisca roja, rica en hierro que se sedimentó en medio continental durante el Triásico. Es en los abrigos formados por la erosión de estos sedimentos donde retrocedemos en nuestro viaje y nos situamos en lo que fue hace 6.000 años; donde sus moradores nos regalaron con escenas de caza. Un muy buen ejemplo del arte rupestre levantino.
Continuando nuestro viaje en el tiempo, nos transportamos al Jurásico. Cuando los mares cubrían estas tierras. Tierras calizas que, de nuevo otro diferente efecto de la erosión, nos sorprende. Son las Dolinas.
Curiosas depresiones que nos hacen detenernos para su contemplación...Y para recoger las evidencias de hace 200 millones de años. Llenamos nuestras mochilas de fósiles; principalmente restos coralíceos, bivalvos y amonites.

Es la sierra de Albarracín. Un paseo por la historia de este, nuestro planeta.
Estoy viviendo un sueño.
Un sueño esperanzado.
Un sueño que tiene que hacerse realidad
Por necesidad imperiosa.
Porque no puedo dejar de pensar en ello.
Porque, cada vez que he estado allí, ha sido mejor que la anterior
Porque es mi paraíso particular.
He pedido permiso a Medio Ambiente.
Para hacer una ruta por los Campos de Hernán Perea.
No quiero ser un pirata de la naturaleza.
Pero, como aquellos piratas de antaño
ondearán "un par de tibias y una calavera"
por esos campos, si no me lo conceden.
Porque mi sueño tiene que hacerse realidad.