
...De cuyo nombre sí quiero acordarme...
Es Las Becerras.
Al norte de Cabañeros, junto al río Pusa; donde este se retuerce en un profundo cañón, que sirve de lecho a un pequeño embalse hay un lugar donde el silencio, en este primer día de otoño, es roto por el tronar de los venados. Es a últimos de septiembre cuando los claveros de los bosques se llenan con sonidos excitados. Se inicia la berrea y los machos de ciervo elevan sus corvas, bramando a los cuatro vientos. Luego, comenzarán las peleas por hacerse con un harén de hembras a quien transmitir los genes para generaciones venideras.
Y es en Las Becerras, donde una antigua casa forestal se ha visto transformada en un acogedor restaurante, donde Ricardo, Felisa y Rocío nos deleitan con un cocido, al más puro estilo de estos parajes, que no se si el viaje ha sido para deleitarmos con el clamor de la naturaleza, o para callar el clamor de nuestros estómagos.
Ya, por la tarde, qué mejor que un paseo por el cauce del Estena, ya introducidos en profundidad en el PN de Cabañeros. Nuevamente esel otoño el que ha querido regalarnos con una tarde típicamente otoñal. Y somos acompañados durante el corto paseo de unos 8 Km por una suave lluvia que hace que nos embriaguemos de los olores del otoño.Un buen comienzo de esta bella estación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario