
Es Villares de Jadraque.
Es una tierra inhóspita y pobre; donde solo se crian las piedras.
Donde sacar una cosecha -de supervivencia- ha pasado a la historia.

Donde he visto cómo se le saltaban las lágrimas a mi padre, recordando lo que sufrió para arrancar de estas vegas unas cargas de patatas que transportaba a lomos del mulo.

Mulo que vió despeñarse en una mala mañana en la que el rocío le hizo dar un mal paso y ahora yace enterrado en esas mismas vegas.

Tiempos duros, muy duros. también para los maquis, que se ocultaban en estos riscos, perseguidos Dios sabe por qué. Perseguidos y cazados como animales. Y transportados en ese mismo mulo, para darles sepultura en el pequeño cementerio anexo a la pequeña ermita de Villares.
Es Villares de Jadraque. Un rincón en mi corazón.

3 comentarios:
No se quien eres! pero seguro que nos conocemos o al menos hemos oido nustros nombres.
La nostalgia de Villares ha tomado posesion en mi en los ultimos anos. Anoro sus piedras, jaras, aires... y tu reportaje "Caminos de mi pueblo" me ha hecho sentirme mas cerca, aunque este tan lejos.
Quizas un dia nos tomemos justos/as una copa en El Alabarcas o El chiringuito, quien sabe!
Gracias por traerme mas cerca nuestro pueblo, donde nuestros padres, lucharon para darnos una oportunidad de vivir y recordarlos.
Carmen desde Londres te lo agradece
Hombre, tenemos memoria histórica hasta en este blog ...
Los maquis eran perseguidos por ser unos delincuentes, por bajar a los pueblos y matar a los curas, y a los guardias civiles, por no saber aceptar una derrota y por no haber sabido que el abuelo de ZP luchó contra ellos en Asturias a las ordenes de Franco
Vete tú a saber por qué serían perseguidos los maquis, y si no despeñaron ellos al burro de tu padre para que no los pudiera acercar al camposanto ...
Eso sí la zona es muy bonita
La opinión que sobre los maquis expresas, no deja de ser tu opinión y, de la cual, me desvinculo.
No entiendo que comentarios realizados desde el máximo respeto -me refiero al mío- sean capaces de levantar sentimientos de odio tan grandes como el que aquí reflejas.
Por otro lado, Carmen, me alegro que mi relato te haya despertado -o amumentado- esa nostalgia. Y ayudado a estar un poquito mas cerca de Villares.
Un abrazo.
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