martes, septiembre 12, 2006

Un viaje a través del tiempo


Paseamos por Albarracín.
Sus estrechas calles hacen que retrocedamos 1000 años en el tiempo. Nos dejamos arrastrar por esa sensación. Sus fachadas, sus tejados, sus artesonados de madera, sus calles empedradas nos hacen imaginar lo que pudo ser esta ciudad, en sus tres cuartas partes rodeada por el barranco infranqueable del Guadalaviar y el resto por su murralla.


En los pinares de Ródeno nos encontramos con unas caprichosas formaciones.
El ródeno es una arenisca roja, rica en hierro que se sedimentó en medio continental durante el Triásico. Es en los abrigos formados por la erosión de estos sedimentos donde retrocedemos en nuestro viaje y nos situamos en lo que fue hace 6.000 años; donde sus moradores nos regalaron con escenas de caza. Un muy buen ejemplo del arte rupestre levantino.









Continuando nuestro viaje en el tiempo, nos transportamos al Jurásico. Cuando los mares cubrían estas tierras. Tierras calizas que, de nuevo otro diferente efecto de la erosión, nos sorprende.
Son las Dolinas. Curiosas depresiones que nos hacen detenernos para su contemplación...Y para recoger las evidencias de hace 200 millones de años. Llenamos nuestras mochilas de fósiles; principalmente restos coralíceos, bivalvos y amonites.






Es la sierra de Albarracín. Un paseo por la historia de este, nuestro planeta.

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